| Aun no puedo asimilar lo que me ha sucedido
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| El milagro más glorioso que yo he vivido
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| Que después de malgastar lo que no era mío
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| No he tenido que pagar
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| Traicioné a aquel que me perdonó la vida
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| Humillé al que curó toda mi herida
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| Y en mi huida coseché lo que merecía
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| Y desvanecido en mi dolor
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| En algún momento Él me encontró
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| Y he despertado en el redil, no sé cómo
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| Entre algodones y cuidados del Pastor
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| Y antes de poder hablar de mi pasado
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| Me atraviesan Sus palabras y Su voz
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| Que se alegra tanto de que haya vuelto a casa
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| Que no piense, que descanse, que no pasa nada
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| Y dormida en su regazo, lo he sabido
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| Tengo vida, tengo dueño y soy querida
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| He aprendido la lección del amor divino
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| Que me transformó, cruzándose en mi camino
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| Y que dio a mi vida entera otro sentido
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| Otra meta y otro fin
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| Yo no sé lo que traerá para mí el mañana
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| Pero sé que nunca se apagará su llama
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| Salga el sol por donde quiera, Él me ama
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| Sé lo que es la gracia y el perdón
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| Su misericordia es mi canción
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| Y he despertado en el redil, no sé cómo
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| Entre algodones y cuidados del Pastor
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| Y antes de poder hablar de mi pasado
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| Me atraviesan Sus palabras y Su voz
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| Que se alegra tanto de que haya vuelto a casa
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| Que no piense, que descanse, que no pasa nada
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| Y dormida en su regazo, lo he sabido
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| Tengo vida, tengo dueño y soy querida |