| La vida sigue, chaval, a menos que te la quites
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| Si eres tan cobarde para hacerlo, no lo grites
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| Si eres tan valiente, prueba a levantar cabeza
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| Si llora tu madre igual, mañana todo empieza
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| Lloras sangre por un pico y no sabes llorar por nadie
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| Flotas en un aire viciado, no hay quien te alivie
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| No hay quien limpie tu conciencia, no hay quien comprenda
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| Esta, tu demencia
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| No hay ángeles que desciendan a guardar tus penas
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| ¿Buscas bálsamo en el polvo blanco en el marrón?
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| Vida no es más que un estorbo, piensas
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| Mientras sales tras tu pan de cada día
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| Tras la dosis que te ayude a escapar de esta sangría
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| Una espiral sin final, otra de cal
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| En casa no entienden qué le sucede al chaval
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| Mamá trata de ayudar, pero no hay forma
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| Nadie sabe qué se esconde dentro de esa anómala
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| Sórdida existencia, de esa depresión profunda
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| Todo por viajar lejos de un mundo nauseabundo
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| Denle más de esa muerte pausada y a veces dulce
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| Tráiganle la magia del hada y llanto de un sauce
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| Mientras pueda, mientras la mentira se sostenga |
| Mientras tenga fuerzas para llegar a su cueva
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| Y sienta lo cercano a dios que hay detrás de ese demonio
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| No podrá dejar noches de sudor e insomnio
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| Voces en el centro de su cráneo lo hacen sordo
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| Trastornos mentales, lo más cercano a Mordor
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| Y así déjenlo que muera con esa sonrisa leve
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| Dejen que llueva sobre el cuerpo, no se lo lleven
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| Para que agua purifique cada herida y cada espina
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| Déjenlo tranquilo tirado en aquella esquina
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| Es la historia de un chaval y su cuchara de plata
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| Una historia más de una existencia non grata
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| Era un niño que soñaba, soñaba y no vivía
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| Érase la historia de una existencia vacía
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| Fría, porque todo era como una gran errata
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| Es la historia de un chaval y su cuchara de plata
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| Era un niño que soñaba, soñaba y no vivía
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| Érase la historia de una existencia vacía
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| Fría, porque todo era como una gran errata
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| Es la historia de un chaval y su cuchara de plata
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| Es la historia de un chaval que con seis años
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| Supo antes de tiempo qué sienten si te hacen daño
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| En una familia que lloraba casi a diario |
| Por el sin vivir del proletario, por el mal sentir del barrio
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| Se convierte en un aprendiente
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| Todo cuando problemas pervierten el ambiente
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| Papá desde el paro hasta el alcohol busca la huida, la fácil salida
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| Trae violencia se transforma y te castiga
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| Los brazos que te abrazaban
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| Los mismos que ahora te golpean contra la cama
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| Los que a mamá empujan, someten y violan
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| Comienzas a huir a tu burbuja solo por estar a solas
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| Tu mente pronto aprenderá a volar
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| Toda excusa es buena pa' abstraerte de la realidad
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| Tienes que escapar de este infierno a cualquier precio
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| Perdiste la magia, el niño triste del colegio
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| El niño inteligente que creció entre necios
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| A fuerza de golpes se convirtió en otro necio
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| Triste taciturno, viste siempre una expresión
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| Mezcla entre la tensión y la desesperación
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| Tiempo, pasan rápido las horas en tu alcoba
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| Tienes casi quince, algo la infancia te roba
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| ¿Recuerdas aquella tarde entre naves industriales?
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| «Toma unas caladas, ya verás qué bien te sabe»
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| Sobre esa cuchara algo detiene hasta el aire |
| Ahora sí estás bien, ya no te molesta nadie
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| Respira profundo, aquí acomoda tu cabeza
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| Si lloras veneno, igual mañana todo empieza
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| Era un niño que soñaba, soñaba y no vivía
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| Érase la historia de una existencia vacía
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| Fría, porque todo era como una gran errata
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| Es la historia de un chaval y su cuchara de plata
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| Era un niño que soñaba, soñaba y no vivía
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| Érase la historia de una existencia vacía
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| Fría, porque todo era como una gran errata
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| Es la historia de un chaval y su cuchara de plata |