| No crees que ahora ya es muy tarde
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| para que me llores
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| y me supliques de rodillas
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| que no te abandone
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| Como dices que eres mía
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| si tu siempre has sido libre
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| libre como gaviota
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| que hoy se encuentra perdida
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| buscándole un rumbo a su vida
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| y fuiste tu quien arruino su vida
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| con tu hipocresía
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| y no fui yo quien destruyo el altar
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| en donde te tenia
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| ni la mitad de aquel amor tan grande
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| que yo un día te tuve puede compararse
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| con la victoria que gracias a ti
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| y a tu maldito ego hoy logro regalarme
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| después de arrastrarme
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| hasta el mismo suelo
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| ahora estoy de pie
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| y fuiste tu quien arruino su vida
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| con tu hipocresía
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| y no fui yo quien destruyo el altar
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| en donde te tenia
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| ni la mitad de aquel amor tan grande
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| que yo un día te tuve puede compararse
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| con la victoria que gracias a ti
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| y a tu maldito ego hoy logro regalarme
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| después de arrastrarme
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| hasta el mismo suelo
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| ahora estoy de pie |