| Nunca estamos conformes del quehacer de los demás
|
| Y vivimos a solas sin pensar en los demás
|
| Como lobos hambrientos, acechando a los demás
|
| Convencidos que son nuestro alimento, los demás
|
| Los errores son tiestos que tirar a los demás;
|
| Los aciertos son nuestros y jamás de los demás;
|
| Cada paso un intento de pisar a los demás
|
| Cada vez mas violento es el portazo a los demás
|
| Las verdades ofenden si las dicen los demás
|
| Las mentiras se venden, cuando compran los demás;
|
| Somos jueces mezquinos del valor de los demás
|
| Pero no permitimos que nos juzguen los demás
|
| Apagamos la luz que, por amor a los demás
|
| Encendió en una cruz, El, que murió por los demás;
|
| Porque son ataduras, comprender a los demás
|
| Caminamos siempre a oscuras sin contar con los demás
|
| Nuestro tiempo es valioso, pero no el de los demás;
|
| Nuestro espacio, precioso, pero no el de lo demás
|
| Nos pensamos pilotos del andar de los demás;
|
| «„donde estemos nosotros… que se jodan los demás“»
|
| Condenamos la envidia, cuando envidian los demás
|
| Más lo nuestro es desidia, que no entienden los demás |
| Nos creemos selectos entre todos los demás;
|
| Seres «„pluscuamperfectos“», con respecto a los demás
|
| Y olvidamos que somos, los demás de los demás;
|
| Que tenemos el lomo como todos los demás
|
| Que llevamos cuestas, unos menos y otros más
|
| Vanidad y modestia como todos los demás…
|
| Y olvidando que somos los demás de los demás
|
| Nos hacemos los sordos, cuando llaman los demás
|
| Porque son «„tonterías“» escuchar a los demás
|
| Lo tildamos de «„manía“» al amor por los demás |