| Si nos dejaran
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| Caminar por las cornisas de la vida
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| Sin temer a la aventura inesperada
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| Sin andar buscando siempre una salida
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| Si nos dejaran
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| Perfumados con la rosa de los vientos
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| Y aferrados a la cruz de un barrilete
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| Elevar al infinito los intentos
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| Si nos dejaran
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| Simplemente decidir nuestro destino
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| Que sirvieran solamente las espadas
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| Para no dejar en paz a los molinos
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| Si nos dejaran
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| Exiliarnos de los ritos y las formas
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| Y encontrarnos en el centro del asombro
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| Con el vuelo magistral de una paloma
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| Pero un rayo de anti-luz nos amenaza
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| Como un mágico pastor, nos arredila
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| Nos convence poco a poco, nos enlaza
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| Y al final, como corderos nos esquila
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| Si nos dejaran
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| Algún día respirar el aire puro
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| Y beber el agua clara de la fuente
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| Y esperar sin hipotecas el futuro
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| Si nos dejaran
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| Despegar alguna vez las etiquetas
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| Que saltaran por los aires la arrogancia
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| Las envidias, privilegios y caretas
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| Si nos dejaran
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| Por inútil desterrar la prepotencia
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| Que ocupara su lugar, sin condiciones
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| Si es que vive todavía, la inocencia |
| Porque el rayo de anti-luz sigue presente
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| De tal forma, que se ha vuelto imprescindible;
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| Manipula las costumbres de la gente
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| Convirtiendo lo posible en imposible
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| Si nos dejaran
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| Los que tienen en sus manos «„la manija“»
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| Honorables salvadores de la Patria…
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| Traficantes… caraduras… sabandijas…
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| Si nos dejaran
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| Abrir las puertas de par en par
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| Para vivir sencillamente y no
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| Tener no más la sensación de durar |