| Ya llevo más de una botella
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| Y este amor que no te olvida
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| Pedí que cierren la cantina
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| Para llorar tu despedida
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| Se me acabaron las fuerzas
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| Y los motivos para odiarte
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| Una vez más perdí la guerra al intentar dejar de amarte
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| Tengo unas ganas de arrancarme el corazón
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| Que aún se aferra y no quiere resignarse
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| Llevo el perfume de tu cuerpo hasta en la sangre
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| Ni Dios me ayuda a levantarme, ni a cargar este dolor
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| Aún tengo ganas de llorar por el adiós
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| Pero no hay lágrimas que ayuden a olvidarte
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| Ni otros labios donde pueda reemplazarte
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| No existe nadie en este mundo que me llene como tú
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| Una vez más me amaneció
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| Y yo cantando en la cantina por tu adiós
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| El cantinero de la barra
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| Me está pidiendo que me vaya
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| Y aunque me acabe las botellas
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| Tú seguirás aquí en mi alma
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| Sigo brindando por tu nombre
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| Mientras me llega la mañana
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| Estoy tan harto de adorarte y que tú no sientas nada
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| Tengo unas ganas de arrancarme el corazón
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| Que aún se aferra y no quiere resignarse
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| Llevo el perfume de tu cuerpo hasta en la sangre
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| Ni Dios me ayuda a levantarme, ni a cargar este dolor
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| Aún tengo ganas de llorar por el adiós
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| Pero no hay lágrimas que ayuden a olvidarte
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| Ni otros labios donde pueda reemplazarte
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| No existe nadie en este mundo que me llene como tú
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| Una vez más me amaneció
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| Y yo cantando en la cantina por tu adiós |