| Que nadie como yo, no te mientas
|
| Yo sé que nadie te cuidó como yo
|
| Que nadie como yo te hace perder la cabeza
|
| Y, aunque me cueste decirlo, lo mismo me pasa contigo
|
| Si no siento de cerca tu mano
|
| Me paso la noche perdido en ti
|
| Que sin ti en la ventana mirándome
|
| No hay sueños para dormir
|
| Y tú siempre apareces
|
| Al borde de la cama, como en París
|
| Al menos siete meses
|
| Tu olor ha estado vivo junto a mí
|
| Haciendo de las suyas por aquí
|
| Que nadie como yo, no te mientas
|
| Yo sé que nadie te cuidó como yo
|
| Que nadie como yo te hace perder la cabeza
|
| Y, aunque me cueste decirlo, lo mismo me pasa contigo
|
| Tú eres aire que sopla y despeina
|
| Y no hay nadie como tú
|
| A veces caigo en tus ojos, tu ropa, tu beso, tu boca
|
| Dime, ¿quién cura el veneno?
|
| ¿Quién rompe el silencio de este enero?
|
| ¿Cómo olvido el rizo de tu pelo?
|
| ¿O el perfume fresco de tu cuerpo?
|
| Te he perdido el rastro de la gente
|
| Que tú nunca te fuiste de mi piel
|
| Y aquí me tienes otro amanecer
|
| Que nadie como yo (que nadie como yo), no te mientas
|
| Yo sé que nadie te cuidó como yo
|
| Que nadie como yo te hace perder la cabeza
|
| Y, aunque me cueste decirlo, lo mismo me pasa contigo
|
| Que nadie como yo, no te mientas
|
| Yo sé que nadie te cuidó como yo
|
| Que nadie como yo te hace perder la cabeza
|
| Y, aunque me cueste decirlo, lo mismo me pasa contigo
|
| Que nadie como yo, no te mientas
|
| Yo sé que nadie te cuidó como yo
|
| Que nadie como yo te hace perder la cabeza
|
| Y, aunque me cueste decirlo, lo mismo me pasa contigo
|
| Tú eres aire que sopla y despeina
|
| Y no hay nadie como tú |