| Mitad rufián, mitad ladrón
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| Tuvo en sus manos un gran pastel
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| Y sin dudarlo se puso a chupar de él
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| Sauna y orgía, toalla y ron
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| Mitad hortera, mitad bufón
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| Siempre la mano metida en el cajón
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| Un picoleto jamás soñó
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| Ni aún siendo el jefe, poder triunfar
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| Como un ministro nadando en el vil metal
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| Un periodista se fijó en él
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| Y por desgracia para su honor
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| Rápidamente su estrella declinó
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| Y se fue, y se fue para no volver
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| Los gerifaltes y gente afín
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| Que le enseñaron a delinquir
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| Le dijeron: de aquí te tienes que ir
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| ¡¡¡ fugitivo, fugitivo !!!
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| Y se fue, y se fue para no volver
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| El fugitivo no pudo mas
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| Busca y captura que gran «tinglao»
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| Y con gran pompa lo trincaron el Laos
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| Y se fue, y se fue, tuvo que volver |