| Cuando regreso a casa no hay una luz encendida
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| Deshabitada casa que es la tuya y es la mía
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| Me lo cuento a mi mismo, que se por donde ando
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| Me lo digo al oído que es más suave
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| Y no es lo mismo
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| Pasan las estaciones como huellas como abismos
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| Descubriendo el temor a lo incierto
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| Lo cierto es que el tiempo dibuja geografías
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| No quiero que en mi mapa solo se dibujen islas
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| Ya sé, todo de mi depende
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| Que dibuje un tesoro, que me vista de duende
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| Que descubra en mi pecho la estrella de la suerte
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| O que me mande diciendo es lo de siempre
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| S lo de siempre
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| Y es que soy lo que soy
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| Y lo que no, no soy
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| Cuando regreso a casa hay una luz encendida
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| Proyectos que iluminan las sombras escondidas
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| De la vida presente, paréntesis de vida
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| 30 razones vierto sobre el alma enloquecida
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| Para ser, para amar, para ir, para no volver
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| Para desearte lo mejor estés donde estés
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| Y si no estas, y si no estás también
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| No te engañes, el futuro no es más que una cuestión de formas
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| Lo que cuenta es el instante en que partes el mundo
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| Con tu presencia, con tu amor y con tu suerte
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| Tú decides lo que eres, eres
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| Yo decido lo que no soy, no soy |