| Volver a los diecisiete
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| después de vivir un siglo
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| es como descifrar signos
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| sin ser sabio competente
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| volver a ser derepente
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| tan frágil como un segundo
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| Volver a sentir profundo
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| como un niño frente a Dios
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| Eso es lo que siento yo
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| en este instante fecundo.
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| mi paso retrocedido
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| cuando el de ustedes avanza
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| el arco de las alianzas
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| ha penetrado en mi nido.
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| con todo su colorido
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| se ha paseado por las venas
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| y hasta la dura cadena
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| con que nos ata el destino
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| es como un diamante fino
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| que alumbra mi alma serena.
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| se va enredando, enredando
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| como en el muro la hiedra
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| y va brotando, brotando
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| como el musguito en la piedra
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| como el musguito en la piedra
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| ay sí, sí, sí
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| Lo que puede el sentimiento
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| no lo ha podido el saber
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| ni el más claro proceder
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| ni el más ancho pensamiento
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| todo lo cambia el momento
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| cual mago condescendiente
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| nos aleja dulcemente
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| de rencores y violencias
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| sólo el amor con su ciencia
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| nos vuelve tan inocentes.
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| se va enredando, enredando
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| como en el muro la hiedra
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| y va brotando, brotando
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| como el musguito en la piedra
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| se va enredando, enredando
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| como en el muro la hiedra
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| y va brotando, brotando
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| como el musguito en la piedra.
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| se va enredando, enredando
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| como en el muro la hiedra
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| y va brotando, brotando
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| como el musguito en la piedra.
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| se va enredando, enredando
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| como en el muro la hiedra
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| y va brotando, brotando
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| como el musguito en la piedra
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| como el musguito en la piedra
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| ay sí, sí, sí |