| Esos árboles
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| Que no se llenan los bolsillos
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| De aguaceros
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| Que no solo viven
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| De verdes pensamientos
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| Amarillos
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| Sino que les sacan puntas a las hojas
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| Para adelantarse al rumbo
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| Venidero de sus frutos
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| Esos árboles
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| Que aprenden con la lluvia
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| A no mojarse los pies
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| Aun cuando el agua les suba
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| A la cintura
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| Estos árboles
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| Se comunican con la doncella que esta
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| Con dolores para que multiplique
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| El número de su amante por si misma
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| Para que pueda decir
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| Amado multiplicate dentro de mi
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| Para que cuando la emoción se acerque
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| A su cuadrado
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| Su imaginación cautive
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| La palabra con labios
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| Estos árboles
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| Le dan albergue a la opinión
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| Desamparada que tan elocuentemente
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| Cultiva la anonimia
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| Donde la madera verde de la lluvia
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| Le brota en llamaradas
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| Por los dedos
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| Aquellos árboles
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| Producen la tela incombustible
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| De su fuego con la nieve
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| Imposible del verano
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| Con lo que sucede
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| En la noche de abril
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| De cualquier mes de mayo
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| Para que lo imposible escale
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| En el gozo de su desaventura
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| La cima infranqueable
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| De lo que la claridad no deja ver
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| Aquellos árboles
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| Ponen a madurar su ir en su venir
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| Aprendiendo a salir en su llegar |