| Ojalá la vida fuese mucho menos complicada
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| Y las personas nunca diesen la espalda a nadie por nada
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| Ojalá que todo el mundo se vistiese de empatía
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| Y aprendiesen a entender los problemas del día a día
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| Y ojalá nadie en la tierra se sintiese solo y triste
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| Ojalá que nadie se pregunte: «¿Por qué te fuiste?»
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| Ojalá que el ojalá, tan sólo fuese una palabra más
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| Y así entendamos lo que se esconde detrás
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| Recuerda que en tu vida nadie va a entrar sin motivo
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| Recuerda que los que entran, te dan su felicidad
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| Recuerda que hay quien sí que quiere estar siempre contigo
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| Y a pesar de tus defectos, nunca te van a faltar
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| Recuerda que tú eliges a la gente que se queda
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| Al igual que tú decides a quienes dejar marchar
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| Pero también recuerda que si te haces responsable de una vida
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| Has de saber que no hay que abandonar
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| Porque tú no eres consciente de lo que eres a sus ojos
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| No eres consciente del dolor cuando estás lejos
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| Nunca entenderás lo que le ayuda tu presencia
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| Y tampoco entenderás lo que le duele ver tu ausencia
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| Nunca entenderás las cosas que no quieres ver
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| Como que te necesita incluso hasta para beber
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| ¿Recuerdas cuando le abrazaste por última vez?
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| ¿O cuántas veces lo has dejado todo por jugar con él?
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| Es mucho más fácil hacerte caso a ti solo
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| Y hacer caso omiso al que es sumiso, y es así con todo
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| Y con todo lo que has vivido, ¿Decides gritarle?
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| ¿Pagar con él tus mierdas cuando intenta apoyarte?
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| Es lamentable ver que tú no tienes precio
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| Y para ti él si lo tiene, en tu mirada de desprecio
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| Mírale la cara cuando llegas del trabajo
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| Eres como un héroe enorme, visto desde abajo
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| Eres un icono, un modelo, un referente
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| La persona que destaca por encima de la gente
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| La persona que idolatra, la persona a la que admira
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| La figura paternal más grande que ha visto en su vida
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| Pero tú estás olvidando darle cariño y afecto
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| Le dices que es una carga, pero tiene sentimientos
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| Y el pequeño aún te adora, y te juro que no lo entiendo
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| ¿Cómo puedes querer a un humano que no sabe serlo?
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| Tranquilo, pequeñín, tú no has hecho nada malo
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| No eres carga para nadie, palabra, eres un regalo
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| Te prometo que lamento cada grito que recibes
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| Pese a no tener la culpa de que todo esté en declive
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| Sé que no se vive bien cuando te sientes vacío
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| Y tu cabeza le recuerda al corazón que tienes frío
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| Pero sé que existe alguien ahí afuera con fé dentro
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| Que podría darte lo que no tienes desde hace tiempo
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| Te prometo que otra gente puede darte lo que buscas
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| El cariño y los abrazos que hacen falta si te asustas
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| La paciencia y comprensión que necesitas y mereces
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| Las palmadas en la espalda con orgullo cuando creces
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| No mereces estar solo, descuidado, ni asustado
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| Mereces una familia que te quiera ver al lado
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| Y que no te falte nada, así que pide lo que quieras
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| Porque tú ya te has ganado el cielo viviendo en la tierra
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| Una tierra que está llena de traidores y cobardes
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| De mentiras y de engaños con apariencia de padres
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| Que no entienden que el obrar tan mal, a ti también te afecta
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| Que no entienden que el olvido, no es la decisión correcta
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| El tiempo pasa, pero hoy corre en tu contra
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| Porque a veces quien no quiere el mal en nadie, se lo encuentra
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| No tienes la culpa de haber nacido tan noble
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| Y no pensar ni en devolver el daño por partida doble
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| ¿Y a ti? |
| A ti que voy a decirte
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| Si mirándole a los ojos, aún así pudiste irte
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| Disfruta de tu nueva vida, en la que no está él
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| Y recuerda que jamás, encontrarás a alguien tan fiel
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| Que además, no puede hablar para recriminarte nada
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| Jamás podrá contarte cuál es su espina clavada
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| Él no puede hablar para decirte que mañana
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| Le habrás abandonado, pero aún así te ama |