| Cada atardecer mis sentidos
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| Se encienden por ella
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| La extraña chica de botas rojas
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| Me roba la vida
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| Entre un mar de gente
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| Tan sola y distinta la veo pasar
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| Se cruzan las miradas que
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| Guardan tan dentro un herida
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| Ni siquiera sé cuál es su nombre
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| En mis versos la llamé María
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| María es la luz que espero cada atardecer
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| María es la estrella que soñé
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| María es mi gran secreto
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| Un nombre de mujer
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| María es mi dueña
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| La chica de las botas rojas
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| La que a mi corazón desboca
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| Sin conocerla…
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| Siempre acompañada de un libro que lee
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| Sentada al sol
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| El brillo de sus ojos refleja una historia escondida
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| A la brisa pregunté su nombre
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| Y un susurro dijo
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| Que María
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| María es la luz que espero cada atardecer
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| María es la estrella que soñé
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| María es mi gran secreto
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| Un nombre de mujer
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| María es mi dueña
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| La chica de las botas rojas
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| La que a mi corazón desboca
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| Perfume de mis fantasías
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| Oasis de melancolía
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| La chica de las botas rojas
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| El manantial de mi sequía
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| El angel que escapó del cielo
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| Mi soledad, mi compañía
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| La chica de las botas rojas
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| Siempre sumisa y distraída
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| La que estremece mis sentidos
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| Con un adiós sin despedida
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| La chica de las botas rojas…
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| Me iré a buscarte, me iré a buscarte
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| Y a conquistarte… |