| Un día gris
|
| Castigado por un frío intenso
|
| Caminaba en esa calle escasa de color
|
| Vigilada por un árbol triste que seco
|
| Como yo
|
| Y de tí practicaba y preguntaba al viento
|
| Desquisiada en busca de argumentos y el porque
|
| Exigiéndole a mi mente una explicación
|
| Una razón
|
| Y es que
|
| Tanto nos amamos
|
| Tanto nos juramos
|
| Que no entiendo
|
| Lo que ha pasado entre tú y yo
|
| La frialdad con la que se abandonó
|
| Que se me hirió
|
| Y es que
|
| Tanto nos amamos
|
| Tanto que hablamos que no puedo
|
| Darle mi consentimiento a este dolor
|
| Mucho menos exponerme a tu perdón
|
| Dejándome
|
| Y después de pelearme en contra del recuerdo
|
| Evitando su llegada y su triste final
|
| Ha llegado a encarcelarme en su soledad
|
| Dejando de amar
|
| De ti practicaba y preguntaba al viento
|
| Desquiciada en busca de argumentos y el porque
|
| Exigiéndole a mi mente una explicación
|
| Una razón
|
| Y es que
|
| Tanto nos amamos
|
| Tanto nos juramos
|
| Que no entiendo
|
| Lo que ha pasado entre tu yo
|
| La frialdad con la que se me abandonó
|
| Que se me hirió
|
| Tanto nos amamos
|
| Tanto que hablamos
|
| Que no puedo
|
| Darle mi consentimiento a este dolor
|
| Mucho menos exponerte a mi perdón
|
| Dejándome |