| Te imaginás tía Noemí cómo se puso
|
| No sé muy bien quién le contó y cómo lo supo
|
| Me aturdía con sus gritos
|
| Escuchá bien lo que dijo
|
| «no sé cómo pudiste hacerme esto a mí
|
| Yo que te di de comer y de dormir
|
| ¿cómo pudiste atreverte a tanto?»
|
| ¿Cómo iba yo a saber que era mi prima?
|
| Aparte fue ella que se me tiró encima
|
| Tía Noemí siguió insistiendo
|
| Mientras me iba persiguiendo
|
| «la culpa es mía por ser tan idiota
|
| Dejar en mi casa a culquier marmota
|
| Ah, pero me la vas a pagar, truhán»
|
| Una vez que voy
|
| De visita cordial
|
| Me echa sin razón
|
| Yo no vuelvo más
|
| Yo no vuelvo más
|
| Y después de varias horas de carrera
|
| Tía Noemí me dió alcance en la perrera
|
| Me hizo comer gilette picada
|
| Me clavó un garfio en la papada
|
| «si la chiquilina queda embarazada
|
| Le arruinás la vida por esta pavada
|
| ¿qué van a decir los vecinos?»
|
| Mi primita lloraba desconsolada
|
| Claro ahora se hacía la violada
|
| Tía Noemí siguió insistiendo
|
| Tirándome blocks de cemento
|
| Te aprovechaste de mi bebé
|
| Sabés que tiene sólo cuarenta y seis
|
| Te encadenarán perpetuamente
|
| Una vez que voy
|
| De visita cordial
|
| Me echa sin razón
|
| Yo no vuelvo más
|
| Yo no vuelvo más
|
| ¡chau! |