| La lealtad de una mujer enamorada
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| No existe dinero pa' poder comprarla
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| No hay dinero, no hay brillantes, no hay diamantes
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| Que la honestidad pudieran quebrantarle
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| Labios rojos, pelo negro y grandes ojos
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| Una reina pa' cumplirle sus antojos
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| Una verdadera reina sinaloense
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| De un solo hombre, de un gran jefe poderoso
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| Aprehendieron a su esposo, extraditaron
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| Un gran jefe, poderoso mexicano
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| Le llovieron las propuestas pa' enredarse
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| Pero no existió ninguna pa' doblarse
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| Una dama de oro blanco
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| Una mujer, no pedazos
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| Una dama de oro blanco
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| Es la señora de un capo
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| La lealtad de una mujer se ve en sus ojos
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| Su dignidad vale mucho más que el oro
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| No hay razones, no hay brillantes, no hay diamantes
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| Que la honestidad pudieran quebrantarle
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| Labios rojos, pelo negro y grandes ojos
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| Una reina pa' cumplirle sus antojos
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| Una verdadera reina sinaloense
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| De un solo hombre, de un gran jefe poderoso
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| Aprehendieron a su esposo, extraditaron
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| Un gran jefe, poderoso mexicano
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| Le llovieron las propuestas pa' enredarse
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| Pero no existió ninguna pa' doblarse
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| Una dama de oro blanco
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| Una mujer, no pedazos
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| Una dama de oro blanco
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| Es la señora de un capo |