| Tengo un metrónomo interno
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| Monótono lento, efecto dominó
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| Guardo en un pálpito el tiempo
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| Traumático, un hábito armado entre dos
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| Déjame entrar, déjame entrar, en tus sábanas cálidas
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| Pasando página
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| Traigo té un sábado al día
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| Si dejas que aparque tu vida en la mía
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| Ya está la habitación revuelta con la cama por hacer
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| Soy de esos que piensan que es mejor no hacerla nunca
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| Ten cuidado
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| Lávate las manos antes de operarme y
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| Ponte guantes
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| Bien cosidas las heridas, los rasguños
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| Bien cosido tu ombligo al mío
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| Y ahora enséñame a querer
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| Tengo un pómulo abierto
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| Por cada momento que fui de farol
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| Los párpados bien cerrados
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| Para morir con tu olor
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| Te dejo entrar por mi espina dorsal
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| Me conocerás por dentro, una visión de mis cimientos
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| Intestino grueso, hígado y pulmón
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| Es una gran mentira que lo hermosos está en el interior
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| Mejor no me conozcas, yo no te conoceré
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| Solo soy de esos que piensan que es mejor no hacer
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| La cama nunca porque siempre está por deshacer
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| Ten cuidado
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| Lávate las manos antes de operarme y
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| Ponte guantes
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| Bien cosidas las heridas, los rasguños
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| Bien cosido tu ombligo al mío
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| Y ahora enséñame a querer
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| Ten cuidado
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| Lávate las manos antes de extirparme
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| Mis amantes
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| Bien cosidas las heridas, los rasguños
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| Bien cosido tu ombligo al mío
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| Y ahora enséñame a querer |