| Cada mañana bostezas
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| Amenazas al despertador
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| Y te levantas gruñendo
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| Cuando todavía duerme el sol
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| Mínima tregua en el bar
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| Café con dos de azúcar y croissant
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| El metro huele a podrido
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| Carne de cañón y soledad
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| Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal
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| ¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar
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| Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
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| Subirás en mi caballo de cartón
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| Me podrán robar tus días, tus noches no
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| Que buena estás corazón
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| Cuando pasas grita el albañil
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| El obseso del vagón se toca mientras piensa en tí
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| La voz de tu jefe brama
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| «Estas no son horas de llegar»
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| Mientras tus manos archivan tu mente empieza a navegar
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| Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal
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| ¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar?
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| Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
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| Subirás en mi caballo de cartón
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| Me podrán robar tus días, tus noches no
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| Ambiguas horas que mezclan al borracho y al madrugador
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| Danza de trajes sin cuerpo al obsceno ritmo del vagón
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| Hace siglos que pensaron
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| «Las cosas mañana irán mejor»
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| Es pronto para el deseo y muy tarde para el amor
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| Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal
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| ¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar?
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| Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
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| Subirás en mi caballo de cartón
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| Me podrán robar tus días, tus noches no |