| El deseo sigue un curso paralelo
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| Y la historia es una red y no una vía
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| Días y noches de amor y de celos
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| Una cama se llena y otra se vacía
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| Yo lo vi, hasta en los hospitales
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| Escapándose al motel los cirujanos
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| ¡Tan complicados los simples mortales
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| Y tan fácil saber que se traen entre manos!
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| Y bajo los congresos, las giras, rodajes
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| Las ferias agrícolas y convenciones
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| Gira inexorable el otro engranaje
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| La noria invisible de las transgresiones
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| La vida también es aquellos mensajes
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| Aquella llamada hecha desde la esquina
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| Poco de negocio tenían los viajes
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| Todo de su amor, aquella oficina
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| El cantante ávido de nuevas pieles
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| Aquel literato lució su guiñada
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| Y por los pasillos de tantos hoteles
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| El tráfico arrecia en las madrugadas
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| Clara, evidente, manda la libido
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| La fidelidad, brumosa palabra
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| Con su antigua lista de gestos prohibidos
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| Muerde siempre menos de lo que ladra |