| Al hablar de mi Jalisco
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| Al nombrarlo lo primero
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| Lo primero hay que hacer
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| Es tratarlo con respeto
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| Luego quitarse el sombrero
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| Y después venirlo a ver
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| No llegar echando habladas
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| Ni querer ser mitotero
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| Porque le puede pasar
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| Que se tope un jalicience
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| O un mariachi coculense
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| Que lo mande a romanear
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| Así se quiere en Jalisco
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| Sin recelo ni doblez
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| Se quiere como es debido
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| Como manda la honradez
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| Ay de aquel que busca ruido
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| Porque lo halla sí señor!
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| Los amores de Jalisco
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| Nada más los rompe Dios
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| Que no mire a sus mujeres
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| Con miradas atrevidas
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| Porque entonces
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| Ay señor! |
| ellas tienen
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| Quien las cuide
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| Quien por ellas de la vida
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| Sin alardes ni rencor
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| Por acá en Guadalajara
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| El amor no es cosa rara
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| Pues para eso es el amor
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| Pero una hembra cuesta cara
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| Y las de Guadalajara
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| Siempre tienen un fiador
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| Así se quiere en Jalisco
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| Sin recelo ni doblez
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| Se quiere como es debido
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| Como manda la honradez
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| Ay de aquel que busca ruido
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| Porque lo halla sí señor!
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| Los amores de Jalisco
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| Nada más los rompe Dios |