| No es que quiera desearte la desdicha
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| Ni tampoco una gran felicidad
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| Porque poco me importa ya tu vida
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| Pero quiero que pagues tu maldad
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| Sin tu cariño me quedé
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| Y estoy rete contento
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| Y aunque en un tiempo te adoré
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| Ahora nada siento
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| Sólo me duele la traición
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| Tan cruel que me jugaste
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| Será una deuda de dolor
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| Que tengo que cobrarte
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| Si te encontraste otro querer
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| Que te haga buen provecho
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| Nomás acuérdate mujer
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| De todo lo que has hecho
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| Tú has de saber que en el amor
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| La ley es respetada
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| Y lo que se hace a un corazón
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| El corazón lo paga
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| No es que quiera desearte la desdicha
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| Ni tampoco una gran felicidad
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| Porque poco me importa ya tu vida
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| Pero quiero que pagues tu maldad
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| Es mi costumbre en el vivir
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| De todos ser amigo
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| Mas el que amargue mi existir
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| Que cuente un enemigo
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| La que me hiera el corazón
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| Ha de ser a la buena
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| Y la que lo haga con traición
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| Ha de pagar mi pena
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| Si crees que ya te perdoné
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| Estás equivocada
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| Porque en las cosas del querer
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| No se perdona nada
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| El que nunca ha sentido amor
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| Que diga que es muy pobre
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| Y el que perdone a una mujer
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| Que diga que no es hombre
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| No es que quiera desearte la desdicha
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| Ni tampoco una gran felicidad
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| Porque poco me importa ya tu vida
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| Pero quiero que pagues tu maldad |