| Le conoció cuando era joven todavía
|
| Y se casó de traje blanco y por la iglesia
|
| Y se cansó a los cuatro días de mirarlo
|
| Y se fue armando poco a poco de paciencia
|
| En el espejo, se preguntaba si en verdad era feliz
|
| Y se empeñaba en ensayar una sonrisa para él
|
| Para tratar de conquistarle un día más
|
| Estaban solos, entre los dos no se cruzaba una palabra
|
| Ella tomaba su café y el se dormía en su sillón
|
| Mientras cantaba un gorrión en el jardín
|
| Son veinte años junto a él, quién lo diría
|
| Y se han dormido en el jardín las primaveras
|
| Pero no hay tiempo de pensar, se le hizo tarde
|
| Y hay cuatro niños que regresan de la escuela
|
| En el espejo, se preguntaba si en verdad era feliz
|
| Y se empeñaba en ensayar una sonrisa para él
|
| Para tratar de conquistarle un día más
|
| Estaban solos, entre los dos no se cruzaba una palabra
|
| Ella tomaba su café y el se dormía en su sillón
|
| Mientras cantaba un gorrión en el jardín
|
| Son veinte años junto a él, quién lo diría
|
| Y se han dormido en el jardín las primaveras
|
| Pero no hay tiempo de pensar, se le hizo tarde
|
| Y hay cuatro niños que regresan de la escuela
|
| Pero no hay tiempo de pensar, se le hizo tarde
|
| Y hay cuatro niños que regresan de la escuela |