| Por cada muro un lamento, en Jerusalén, la dorada
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| Y mil vidas malgastadas, por cada mandamiento
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| Yo soy polvo de tu viento y aunque sangro de tu herida
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| Y cada piedra querida guarda mi amor más profundo
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| ¡No hay una piedra en el mundo que valga lo que una vida!
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| Yo soy un moro judío que vive con los cristianos
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| No sé que Dios es el mío ni cuales son mis hermanos
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| No sé que Dios es el mío ni cuales son mis hermanos
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| No hay muerto que no me duela, no hay un bando ganador
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| No hay nada más que dolor y otra vida que se vuela
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| La guerra es muy mala escuela, no importa el disfraz que viste
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| Perdonen que no me aliste bajo ninguna bandera
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| ¡Vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste!
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| Yo soy un moro judío que vive con los cristianos
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| No sé que Dios es el mío ni cuales son mis hermanos
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| No sé que Dios es el mío ni cuales son mis hermanos
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| Y a nadie le di permiso para matar en mi nombre
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| Un hombre no es más que un hombre y si hay Dios, así lo quiso
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| El mismo suelo que piso seguirá, yo me habré ido
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| Rumbo también del olvido, no hay doctrina que no vaya
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| Y no hay pueblo que no se haya creído el pueblo elegido
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| Yo soy un moro judío que vive con los cristianos
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| No sé que Dios es el mío ni cuales son mis hermanos
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| No sé que Dios es el mío ni cuales son mis hermanos
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| Yo soy un moro judío que vive con los cristianos |