| Cuando la casa en silencio me confirma
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| Que no hay canciones ni alegrías en tus días
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| Yo me dispongo a abrazarte con mi vida
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| Y con lo poco que me queda
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| Haré todo lo que pueda
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| Con lo poco que me queda
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| Porque sé que intentarlo va a valer la pena
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| Mucho más que la que me aflige y me bloquea
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| Que va comiéndome por dentro y envenena
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| La esperanza que nos guía, que traerá la luz del día
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| Brillará con tanta fuerza, no podremos contenerla
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| Hasta ese día te defenderé a muerte
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| Y guardaré como tesoros en mi mente
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| Todos los sueños que atrapados en tu cuerpo
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| No te han dejado caminar todo este tiempo
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| Lo que nos hace vulnerables es el miedo
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| La inconsciencia es lo que nos ha arruinado
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| De nada sirve que me enseñes más noticias
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| Darle al me gusta no nos sirve
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| No cambiará las injusticias
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| Ser valiente desde casa no nos servirá de nada
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| Es lo más cobarde que nos ha pasado
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| Eso y el mirar siempre para otro lado
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| Quiero volver a verte junto a mí en el frente
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| Quiero que salgas de esta casa
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| Que solo vuelvas a esa cama
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| Para gritar de gusto y arañar mi espalda
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| Y liberar todos los sueños atrapados en tu cuerpo
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| Esta es la madre de todas nuestras batallas
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| Recuperar lo que nos han arrebatado
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| Hasta ese día te defenderé a muerte
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| Hasta ese día te defenderé a muerte
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| Hasta ese día te defenderé a muerte
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| Hasta ese día te defenderé a muerte |