| Hoy me levanté temprano como un día entre semana
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| Me dispuse a ir a la rutina que cada día me mata
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| Entre suciedad y porquería de la marcha de anoche
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| Camino sin parar repasando los asuntos que me importen
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| Pero sé que cuando vuelva estarás, que sin ti nada es igual
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| Y que juntos iremos a donde nos guste estar
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| Los instantes se me convierten en interminables días
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| Sólo el brillo de los rayos del sol en la ventana me animan
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| En un intento de evadirme del calvario al que asisto
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| Esbozo flores que se proyectan hasta más del infinito
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| Pero sé que cuando vuelva estarás, que sin ti nada es igual
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| Y que juntos iremos a donde nos guste estar
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| Aguardo el momento en que vea tus ojos brillar como gemas
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| Y que entonces no importe todo lo que nos rodea
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| Pero sé que cuando vuelva estarás, que sin ti nada es igual
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| Y que juntos iremos a donde nos guste estar
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| Aguardo el momento en que vea tus ojos brillar como gemas
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| Y que entonces no importe todo lo que nos rodea
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| Y que entonces no importe todo lo que nos rodea
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| Y que entonces no importe todo lo que nos rodea |