| Vestimenta de huaraches
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| Y pa buenas ocasiones, también me visto elegante
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| Por razones del destino en Tijuana me la vivo desde que tengo 18
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| A mí me apodan «El Chino»
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| La pobreza no es lo mío
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| Y aunque se acercó a mi vida, rechace sus intenciones
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| La vida voy apostando, aquí donde ando trabajando, es parte de las labores
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| El pellejo hay que arriesgarlo
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| Ahí en la colonia Obrera
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| Donde yo la navegaba y la vida difícil era
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| Tengo una gran enseñanza, porque me salí de casa
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| Desde morro traigo escuela
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| Nadie me cuenta las muelas
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| Un saludo a los señores que el apoyo me han brindado
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| Para el Andy, su equipazo, yo sé que están al chingazo
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| En los Ángeles chambeando
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| Pa un amigo esta mi mano, y yo nunca ando atrasado
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| Mi San Judas que me cuida, en mi piel está tatuado
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| Ah-jai
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| Chécale, compa Chino
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| Puro Dos Carnales
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| Tengo mi esposa adorada
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| Y también tengo mis hijos que no cambiaría por nada
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| Cuatro y tres fuera de casa, cuando los miro me abrazan
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| Y es porque la sangre llama
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| Yo les brindo una enseñanza
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| No confío ni en mi sobra
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| Los corrientes nunca duermen y la envidia no anda sola
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| Yo demuestro ser amigo de quien sabe ser amigo
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| Y ningún cabrón me asombra
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| Así que aquí se comporta
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| Mi corrido en la Tacoma
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| Suena la del «Envidioso», para unas cuantas personas
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| De Tucanes de Tijuana, me ha gustado «El Centenario»
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| Soy un hombre afortunado
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| Esto es lo que había soñado
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| Para el sol una cachucha fox, estilo que me queda
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| Mis padres son mi tesoro, porque de ellos traigo escuela
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| Una nueve a la cintura nada más por si se ocupa
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| A la orden mi compañera
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| Y a mi equipo, los compadres, soy El Chino y hay nos vemos a la vuelta |