| Ocho en punto y como siempre, parecía un día normal
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| dos hermanos y un destino, una madre y un papa
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| siete años tenia el niño, del que les vengo a cantar
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| pero voy a regresarme una semana para atrás
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| Mi hijo el de 18 años, se empezó a descarrilar
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| su promedio era muy bajo, grosero con su mama
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| serraba el cuarto con llave, dizque su privacidad
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| pero de armas en mi casa, el ocultaba un arsenal
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| El jueves de esa semana, le conocí un par de amigos
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| portaban otro semblante, no era gente de su tipo
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| cosas raras me callaba, con tal yo de ser su amigo
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| y por no verlo enojado, le cumplía cualquier capricho
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| Y ese día fue el final
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| que el hijo más pequeño a la escuela iría a estudiar
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| los carteles de la mafia cuentas iban a justar
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| y con una bala perdida, me destrozaban mi hogar
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| La sorpresa es fatal
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| que el hijo el de 18 muy involucrado esta
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| con la muerte, con las drogas, participa en la crueldad
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| y en la muerte de su hermano fue el autor intelectual
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| Soy otro en la suma nada más
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| que es victima del diario en la corrupta sociedad
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| todo sabemos de alguien que hace daño a los demás
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| y sus errores yo solía solapar
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| Y hoy vengo a delatar
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| al matón que anda en la calle, forma parte de mi hogar
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| uno menos que ande suelto al mundo le servirá
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| si tu conoces un hijo igual al mío, por favor denuncia ya |