| Cuatro mil días después de aquel año obcecado
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| Detecto que al fin te dignaste
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| A cumplir con la cita inaudible
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| Y me alegro, y me enfado a la vez
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| Después de estudiar con cuidado este caso
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| Ejerciendo a la vez de fiscal y abogado
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| De juez imparcial
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| Sentencio lo nuestro
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| Diciendo que el fallo más grande
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| Pasó por guardar
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| Solamente los días más gratos
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| Y olvidar los demás
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| Mirarte de frente
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| Admito en voz alta
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| Que no pocas veces he sido tentado
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| En coger mi esperanza
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| Y lanzarla sin más a la fosa común
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| Donde yacen los sueños
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| Que nos diferencian
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| Tal vez ¿has pensado en renunciar?
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| Yo aún no
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| Hada helada en vuelo inerte
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| Tú nunca cambiarás
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| Hada helada en vuelo inerte
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| Tú nunca caerás
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| Tal vez ¿has pensado en crecer más?
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| ¡Más no!
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| Tal vez ¿te conseguiste equilibrar?
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| Yo aún no
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| Vamos a correr el gran sprint final
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| Y al cruzar la línea los dos ganarán
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| Voy a romper las ventanas
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| Para que lluevan cristales
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| Ven a romper las ventanas
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| Ven a gritar como antes
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| Ven a romper las ventanas
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| Y hacer del caos un arte
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| Voy a romper tus ventanas
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| Y voy a entrar como el aire |