| No se trata de hallar un culpable,
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| las historias no acaban porque alguien
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| escriba la palabra «fin».
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| No siempre hay un asesino,
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| algunas veces toca morir…
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| lo que viene se va
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| como suele pasar
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| el viento, el viento.
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| Márchate si ha llegado la hora,
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| date prisa que, como ya sabes,
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| es muy impaciente el amor…
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| No malgastes ni un segundo
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| después de darle cuerda al reloj,
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| que un cumplido de más
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| no te vaya a robar
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| el tiempo, el tiempo.
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| Y no queda nada,
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| las espinas, las rosas
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| se las llevó
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| el viento, el tiempo…
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| Ahora sólo la vida te espera
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| con los brazos abiertos y el firme deseo
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| de hacerte feliz.
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| Puedes irte cuando quieras,
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| no hay muros que te impidan salir…
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| y no mires atrás
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| que te vaya a despeinar
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| el viento, el viento.
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| Qué difícil decirte «hasta luego'
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| cuando no es el terror de perderte
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| este miedo a no verte jamás.
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| Ya no hay puntos suspensivos,
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| llegó el rotundo punto final…
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| cuando la soledad
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| sólo espera matar
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| el tiempo, el tiempo |