| Me mandaron una carta mujer y yo la recibí
|
| No la quise leer
|
| Porque allí comprendí
|
| Que tú me eras infiel
|
| Que decían esos renglones de ti, no te puedo decir
|
| Pero hay algo que sé
|
| Que tú vivías por él
|
| Y yo moría por ti
|
| Yo soñaba con tenerte entre mis brazos, nena
|
| Con llevarte hasta el altar y hacerte mi mujer
|
| Dibujaba tu figura entre el mar y la arena
|
| Y hoy todas mis ilusiones ya no pueden ser
|
| El dolor, que un día de mi se fue
|
| Hoy volvió y yo no lo acepté
|
| Lo que pasó con vida
|
| No se lo he deseado a nadie
|
| Solo vivía de mentiras
|
| De una forma inexplicable
|
| Yo soy Luis Vargas, pero no sé por qué me hieren así
|
| Si un día de estos él se aprovecha de ti
|
| No le guardes rencor
|
| Que lo mismo hago yo
|
| Te deseo lo mejor
|
| Para que seas feliz
|
| El disfrutará solo con tenerte a su lado
|
| Con besar tus labios y mirar tus ojos bien
|
| Y cuando se sienta de ti muy enamorado
|
| Nunca se te ocurra hacerle lo que a mi también
|
| El dolor, que un día de mi se fue
|
| Hoy volvió y yo no lo acepté
|
| Porque yo ahora puedo vencer
|
| El rencor con mi nuevo querer |