| Voy a contarles una historia
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| De una desconsolada viuda
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| Que iba marchitando su belleza
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| Mientras se moría de ansiedad
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| Vestida de negro entró en el metro,
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| Por encima del hombro me miró
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| Deslice mi mano hasta su mano
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| Y ella muy coqueta respondió:
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| Calma mi ansiedad de largos años
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| Y lléname el hueco que él dejó
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| Pues seguro… tú lo harás… ¡oh! |
| mucho mejor
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| Salimos del metro de inmediato
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| Pero en su casa no podía ser
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| Que dirían todos los vecinos,
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| Ver subir a un hombre a las diez
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| Me llevo a oscuras calle abajo
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| Y en un portal me abrazó
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| Buscando algo entre mis piernas,
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| Cuando lo encontró se estremeció
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| Calma mi ansiedad de largos años
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| Y lléname el hueco que él dejó
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| Pues seguro… tú lo harás… ¡oh! |
| mucho mejor
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| Calma mi ansiedad… |