| Al llamar a mi puerta una voz dijo:
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| «Ya no vive aquí el que buscas,
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| ya murió, no es su casa.
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| Al final del relato lamentó los amigos que perdió,
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| las peleas que empezó por ver a otros caer.»
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| ¿Quién soy yo?
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| ¿Soy demasiado especial para querer
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| salvarme si aún hay tiempo?
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| ¿Quién soy yo?
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| ¿Quizás un caso excepcional
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| para
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| librarme ahora de esta quema?
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| ¿Qué más hay?
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| Si apenas hay integridad en mis palabras
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| buenas, las más sinceras.
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| ¿Cuánto hay y cuánto queda para mí?
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| Si algo ha sobrado,
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| hagamos cuentas.
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| A mitad de camino se dejó
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| sólo manchas de un amor indigesto,
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| el festín de la carne.
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| En la cuerda más fina fue un peso pesado,
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| torpe equilibrista sin red.
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| ¿Qué sentí por todas las amantes
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| que no supieron cambiarme?
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| Renuncié a aquellos hijos que pedí,
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| y ellas al calor que se merecían.
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| ¿Qué más hay?
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| Si apenas hay integridad en mis palabras
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| buenas, las más sinceras.
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| ¿Cuánto hay y cuánto queda para mí?
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| Si algo ha sobrado, hagamos cuentas. |