| Es la gloria del muerto verano
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| La que se ha dormido en mi corazón
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| Es el trémulo gris del otoño
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| El que abre caminos con tímido sol
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| Tras los campos de viñas doradas
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| El alma encendida se me adormeció
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| Hoy me cercan lejanos y altivos
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| Los vagos recuerdos que el viento llevó
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| Las verdades son sólo palabras
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| Que puedes creer o no
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| Ya está aquí el otoño crujiente
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| Que un tapiz de hojas bordó
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| Las cigarras morirán lentamente
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| Cantando su himno con fiero tesón
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| Y los campos vestirán de pardo
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| Irónicamente en forma de adiós
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| Y otra vez el otoño crujiente
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| Dará a nuestras vidas un nuevo color
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| Al barrer con su lluvia templada
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| Impuros deseos de fuego y de sol
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| Las verdades son sólo palabras
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| Que puedes creer o no;
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| Ya está aquí el otoño crujiente
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| Y un tapiz de hojas bordó
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| Y mis ojos se cierran dormidos
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| De tantos insomnios de tanto color
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| Y mis manos se cruzan buscando
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| Aquella otra mano teñida de sol
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| Y otra vez el otoño crujiente
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| Dará a nuestras vidas un nuevo color
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| Al barrer con su lluvia templada
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| Los puros deseos de fuego y de sol |