| Cuando el invierno se acaba
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| solo queda el silencio y su voz
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| y esa estrella que brillaba
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| como el humo de él se marchó.
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| Solo queda el recuerdo y su voz apagada
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| y ecos de falsas promesas que nadie cumplió.
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| Y ahora queda en su alma
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| solo la gente y las cosas que le hacen soñar
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| lo demás no importa,
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| solo buscó de este mundo tener libertad.
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| Siempre pensó que una estrella
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| podría brillar mucho más que el sol
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| pero llegó la tormenta
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| y su estrella de él se marchó.
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| Solo queda del poeta su voz apagada
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| y ecos de falsos profetas que el mundo creó.
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| Y ahora queda en su alma
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| solo la gente y las cosas que le hacen soñar
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| lo demás no importa,
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| solo buscó de este mundo tener libertad.
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| Y esa estrella que buscaba
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| como el agua en sus manos a él se le escapó
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| ya nada importa
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| a veces sueña con cielos que él no conoció
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| pero en su alma
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| sigue buscando su mundo y tener libertad
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| ya nada importa
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| solo la gente y las cosas que le hacen soñar.
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| Solo queda el recuerdo y su voz apagada
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| y ecos de falsas promesas que nadie cumplió.
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| Solo queda del poeta su voz apagada
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| y ecos de falsos profetas que el mundo creó.
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| Que el mundo creó. |