| Sola, mirando televisión, estaba super aburrida
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| Eran más de las diez y nadie en casa
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| Es raro pero estaba sola y casi nunca lo estoy
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| Pero esa noche era distinta
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| Algo iba a suceder, lo presentía
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| De pronto, al fin, el teléfono sonaba en el cuarto
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| Era una voz desconocida por mí. |
| Ah, ah, ah… Hola!
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| Era una voz tan masculina y viril. |
| Ah, ah, ah…
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| Era una voz que proponía venir a mi casa esa misma noche
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| Ni loca, mis padres pueden volver
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| Yo no podría recibirte, no me convencerás, ¿qué dices?, ¿cómo?
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| Que vas a entrar por la ventana
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| Que apague toda la luz y que me meta en la cama
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| Crees que estoy loca o qué?
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| No te conozco
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| No insistas más o me convencerás
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| Y apago las luces
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| Era una voz desconocida por mí. |
| Ah, ah, ah…
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| Era una voz tan masculina y viril. |
| Ah, ah, ah…
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| Era una voz que proponía venir a mi casa esa misma noche
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| Bueno, fue así que le conocí en una especie de locura
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| Juntos por primera vez sin vernos las caras
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| Y aún está aquí, sí, todavía está aquí
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| Siempre conmigo
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| Era una voz desconocida por mí. |
| Ah, ah, ah… |
| Era una voz tan masculina y viril. |
| Ah, ah, ah…
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| Era una voz que proponía venir a mi casa esa misma noche |