| Hemos hecho castillos de arena
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| Y hemos vuelto a empezar cuando el mar golpeaba las puertas
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| Hemos hecho por cada huracán una vela
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| Hemos visto quemarse los sueños
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| Y, de pronto, ver cómo renacen con solo un beso
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| Hemos hecho con todas las piedras un imperio
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| Nadie puede medir la distancia entre el cielo y el mar
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| Sin embargo, veo desde mi orilla que se pueden tocar
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| Por la calle rescato tu nombre de cada esquina y cada banco donde nos miramos
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| Con la mano en el pecho y el suelo temblando, temblando
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| Por la noche quiero que me duerma cada recuerdo de tu risa y de tu compañía
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| Con el mundo apagado y la piel encendida, encendida
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| «No se debe», «No se puede»
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| ¿Qué sabrán los demás del dolor que se siente?
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| Hemos sido testigos del miedo
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| El silencio quería ganar la carrera primero
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| Tuvimos el oro en las manos sin saberlo
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| Nadie puede medir la distancia entre el cielo y el mar
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| Sin embargo, veo desde mi orilla que se pueden tocar
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| Por la calle rescato tu nombre de cada esquina y cada banco donde nos miramos
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| Con la mano en el pecho y el suelo temblando, temblando
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| Por la noche quiero que me duerma cada recuerdo de tu risa y de tu compañía
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| Con el mundo apagado y la piel encendida, encendida
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| «No se debe», «No se puede»
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| ¿Qué sabrán los demás del dolor que se siente?
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| El amor no es un papel con nuestro nombre
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| Lo nuestro no entiende de ningunas condiciones
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| Un camino tiene siempre dos direcciones
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| Y vivimos en medio, amando a tirones
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| Por la noche quiero que me duerma cada recuerdo de tu risa y de tu compañía
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| Con el mundo apagado y la piel encendida, encendida
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| Por la calle rescato tu nombre de cada esquina y cada banco donde nos miramos
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| Con la mano en el pecho y el suelo temblando, temblando
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| Por la noche quiero que me duerma cada recuerdo de tu risa y de tu compañía
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| Con el mundo apagado y la piel encendida, encendida
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| «No se debe», «No se puede»
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| ¿Qué sabrán los demás del amor que se siente? |