| En la madrugá se encendió mi estrella
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| Cuanto más te amaba más brillaba ella
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| Te entregué mi alma aquella madrugá…
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| La luz de la mañana puso en mí
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| La dulce sensación de respirarte
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| El tiempo siempre cura la razón
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| Y ahora puedo recordarte sin dañarme…
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| La luz de la mañana puso en mí
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| La intensa sensación de ir a buscarte
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| El tiempo fue calmando aquel adiós
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| Y ahora puedo enamorarme y no equivocarme…
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| Callejuelas en silencio
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| Y el aroma de tu encuentro
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| Van tejiendo los momentos
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| Donde habita la emoción…
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| Sin hablarnos entendemos
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| Sin guardarnos los secretos
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| Sin mostrar rencor nos habló el corazón…
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| En la madrugá se encendió mi estrella
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| Cuanto más te amaba más brillaba ella
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| Te entregué mi alma aquella madrugá…
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| En la madrugá se encendió mi estrella
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| Cuanto más te amaba más brillaba ella
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| Te entregué mi alma aquella madrugá…
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| La luz de la mañana puso en ti
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| La intensa fantasía de reconquistarme…
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| Los besos tienen su propio lenguaje
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| Y este beso es para amarte y perdonarte…
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| En la plaza del deseo
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| Prometimos mil te quiero
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| Sin tenerle miedo al miedo
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| Sin dudar del desamor…
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| Y en la fuente de los sueños
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| Que se cumplen sin tenerlos
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| Te di mi corazón
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| Y mi promesa de amor…
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| En la madrugá se encendió mi estrella
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| Cuanto más te amaba más brillaba ella
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| Te entregué mi alma aquella madrugá…
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| En la madrugá se encendió mi estrella
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| Cuanto más te amaba más brillaba ella
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| Te entregué mi alma aquella madrugá… |