| Parte muy temprano hacia la escuela
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| Ocho añitos pesan el bolsón
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| Por el techo pobre el sol se cuela
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| Como un ladrón, como un ladrón
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| Piensa que ojalá esta vez no llueva
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| En su corazón
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| Su imaginación a veces vuela
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| Se le va muy lejos del galpón
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| Se silba bajito y se consuela
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| Con su canción, con su canción
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| Una que escuchó a las lavanderas
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| Lavar al son
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| En el pueblo esperan un milagro
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| Todos dan la espalda menos Dios
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| Tantos se han quedado sin trabajo
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| Sin pan ni voz, sin pan ni voz
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| El río teñido de canela
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| Le enseñó paciencia y dirección
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| Su madre pasó la noche en vela
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| En su dolor, en su dolor
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| El jura en silencio ya no verla
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| En desazón
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| El pone esperanza y gasta suelas
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| Del único par que ya achicó
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| Hoy nada asegura más la mesa
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| Por más sudor o educación
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| Molino del mundo no le muelas
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| Esa ilusión, esa ilusión
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| Molino del mundo no le muelas
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| Su determinación |