| Cuando yo me fui pa’l Norte
|
| Me colé por California
|
| Yo no tenía cartilla
|
| Ni pasaporte, ni amigos
|
| Ni palancas en migración
|
| Pero me colé con resolución
|
| Recorrí varios estados de la
|
| Unión Americana
|
| En Arizona y Texas y por Louisiana
|
| Siempre sentí la falta de
|
| Estimación
|
| Es que dicen que es discriminación
|
| Ay que triste es la vida
|
| Que triste vida es la del bracero
|
| Ay cuanta decepción, cuanta desolación
|
| Lejos de nuestros padres
|
| Y de la novia y del compañero
|
| Dan ganas de llorar, con solo recordar
|
| Al pasar por Minnesota, y por
|
| Cleveland, Ohio
|
| Cuanto le suspiré al Rancho del Pitayo
|
| Rancho que abandoné por aventurar
|
| Y al pensar en él, quise regresar
|
| Si tu piensas ir, detente
|
| O si estas allá regresa
|
| Donde está tu terruño y
|
| Está tu gente
|
| Y el rinconcito aquel que te vió nacer
|
| Donde está el amor que puedes perder |