| Canta, deja que el sonido de tu médula
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| Inicie su camino hasta la fama
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| Este es tu momento
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| Aprovecha bien tus 15 minutos en el nirvana
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| Solo sus pulgares te separan de la gloria o del fracaso
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| Así que cálmate, prepárate, asegúrate y despídete
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| Prepárales tu alma que es lo que vas a vender
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| Para, oyes los elogios que te aturden
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| Ves las luces que te apuntan y te ciegan
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| Sientes los halagos y los ecos
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| Que te llaman como cantos de sirenas
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| Y los muros en los que confías son de pura fantasía
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| Nace un miedo que te agobia, lo concreto se deforma
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| Tú te miras al espejo y ya no sabes a quién ves
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| Y mientras alrededor hay golems hechos de piel
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| Buscando un santo grial que nunca va a aparecer
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| Y en este encierro consentido saturado de ruido
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| Rodeado de personas pero sólo hay vacío
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| Ya no eres capaz ni de escuchar
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| El latido de tu pulso en su estado normal
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| Llamas su atención gritando sin querer
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| Huelen desesperación y despierta su sed
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| Tu ilusión es la pulsión que han de satisfacer
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| ¡Ten cuidado, criatura, te van a comer!
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| Seccionan el cordón que alimenta tu ser
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| Chupan tu corazón como si fuera miel
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| Y tiran tus restos dejándote seco y sin fe
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| Más te vale darte cuenta de que vales verga
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| Nada importa nada en esta comedia
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| Con el zumo de tus lágrimas y el jugo de tus vísceras
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| Harán un rico cóctel que alimente las audiencias y las críticas
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| Tú y tu complejidad no se puede abreviar
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| No hay etiquetas que te definan
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| Sólo somos piezas de esta máquina anestésica
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| La caja hipnótica que no deja pensar
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| Llamas su atención gritando sin querer
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| Huelen desesperación y despierta su sed
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| Tu ilusión es la pulsión que han de satisfacer
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| ¡Ten cuidado, criatura, te van a comer!
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| Seccionan el cordón que alimenta tu ser
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| Chupan tu corazón como si fuera miel
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| Y tiran tus restos dejándote seco y sin fe
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| Mi voz no es especial, sólo es genética
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| Es otra pieza en esta orquesta
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| Tú tienes la llave de la puerta de la libertad
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| Decide de una vez si la quieres usar
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| Llamas su atención gritando sin querer
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| Huelen desesperación y despierta su sed
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| Tu ilusión es la pulsión que han de satisfacer
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| ¡Ten cuidado, criatura, te van a comer!
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| Seccionan el cordón que alimenta tu ser
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| Chupan tu corazón como si fuera miel
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| Y tiran tus restos dejándote seco y sin fe |