| Diciembre, otra vez, y todavía respiro
|
| Me duelen los pies, hay un espejo y me miro
|
| La vida es fugaz, y se nos va de las manos
|
| El tiempo es voraz, tan sólo somos humanos
|
| Rotos, perdidos, valientes y remendados
|
| Pasando la noche entre los tejados
|
| Mientras pedimos al cielo un rayo de luz
|
| Firmes, dolidos, conscientes, desamparados
|
| Soplamos antes de lanzar los dados
|
| Y cada quien va cargando su propia cruz
|
| A vivir se aprende viviendo
|
| Que la culpa y el remordimiento
|
| Nunca vengan por lo que dejamos de hacer
|
| Yo me quise y me sigo queriendo
|
| A estas alturas casi no me miento
|
| Esto nunca se trató de ganar o perder
|
| Cada noche pongo la cabeza sobre la almohada
|
| Agradezco por tu piel sagrada
|
| Por el día que termina y el que vendrá
|
| Sé que los secretos hacen daño
|
| Y no sirven de nada
|
| Te atraviesan tal como una espada
|
| La verdad siempre sale y siempre saldrá
|
| A vivir se aprende viviendo
|
| Que la culpa y el remordimiento
|
| Nunca vengan por lo que dejamos de hacer
|
| Yo me quise y me sigo queriendo
|
| A estas alturas casi no me miento
|
| Esto nunca se trató de ganar o perder
|
| Rotos, perdidos, valientes y remendados
|
| Pasando la noche entre los tejados
|
| Mientras pedimos al cielo un rayo de luz
|
| Firmes, dolidos, conscientes, desamparados
|
| Soplamos antes de lanzar los dados
|
| Y cada quien va cargando
|
| A vivir se aprende viviendo
|
| Que la culpa y el remordimiento
|
| Nunca vengan por lo que dejamos de hacer
|
| Yo me quise y me sigo queriendo
|
| A estas alturas casi no me miento
|
| Esto nunca se trató de ganar o perder
|
| De ganar o perder
|
| De ganar o perder |