| Todo se reduce a este momento
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| Lo demás ahora da igual
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| Así, blindaremos nuestra fragilidad
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| Trazaremos en secreto una esfera anti-temporal
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| Lugar, al que nadie más accederá
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| Prometeremos coincidir cada diez años aquí
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| Y no diremos nada más
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| Que lo que quieras escuchar
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| Será un espacio en el que el mundo
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| Se mantenga siempre inalterable
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| Cuando se despierte el día
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| Con el rugido de los claxons
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| Y el sonido familiar de un saxofón en la avenida
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| Vestiremos con palabras que nos queden bien
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| Y bajo el flujo de Bardem
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| Marcharemos con anhelo de
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| Volver, volver, volver, volver, volver, volver
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| Todo se concentra en un destello de imágenes y luz
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| Ya ves, tan simple y mágico a la vez
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| Desde aquel primer café hasta este ultimo atardecer
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| No sé, a que viene tanta rapidez
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| Prometeremos coincidir cada diez años aquí
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| Y no diremos nada más
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| Que lo que quieras escuchar
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| Será un espacio en el que el sueño
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| Sea para siempre mientras dure
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| Cuando se despierte el día
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| Con el rugido de los claxons
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| Y el sonido familiar de un saxofón en la avenida |
| Vestiremos con palabras que nos queden bien
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| Y bajo el flujo de Bardem
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| Marcharemos con anhelo de
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| Volver, volver, volver, volver, volver, volver
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| Uoh, uoh
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| Uoh, uoh
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| Cuando se despierte el día
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| Con el rugido de los claxons
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| Y el sonido familiar de un saxofón en la avenida
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| Vestiremos con palabras que nos queden bien
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| Y bajo el flujo de Bardem
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| Marcharemos con anhelo de
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| Volver, volver, volver, volver, volver, volver |