| Hay hombres que luchan un día
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| Y son buenos
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| Hay otros que luchan un año
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| Y son mejores
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| Hay quienes luchan muchos años
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| Y son muy buenos
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| Pero hay los que luchan toda la vida:
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| Esos son los imprescindibles
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| Bertolt brecht
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| Sueño con serpientes, con serpientes de mar
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| Con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo
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| Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
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| Lo que puedan arrebatarle al amor
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| Oh, la mato y aparece una mayor
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| Oh, con mucho más infierno en digestión
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| No quepo en su boca, me trata de tragar
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| Pero se atora con un trébol de mi sien
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| Creo que está loca; |
| le doy de masticar
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| Una paloma y la enveneno de mi bien
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| Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago
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| Paseo, voy pensando en qué vendrá
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| Pero se destruye cuando llego a su estómago
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| Y planteo con un verso una verdad |