| El día que este viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme
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| Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme los zapatos,
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| recuerda las horas que pase enseñándote a hacer las mismas cosas
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| Cuando el tiempo es tu pariente más cercano
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| Cuando solo una canción te devolverá el pasado
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| Ojos cansados, mirada perdida, estampida de anhelos
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| Cuando ya no reconozcas a ese extraño en el espejo
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| Cuando quieras hablar, cuando nadie te escuche
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| Inútil cuando te peines, cuando te duches
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| Dirás: «Qué tristes, qué solos se quedan los viejos»
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| «Qué tristes, qué solos se quedan los viejos»
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| Cuando descubras que nada es eterno
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| Y se te quiten hasta las ganas
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| Y se te pudran hasta las canas
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| Tu piel y la gravedad, de casa al médico
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| Famélico por dialogar, histérico de soledad
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| Regalando consejos de los que serían
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| Esos locos borrachos de sabiduría
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| Pero qué tristes, qué solos se quedan los viejos
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| Qué tristes, qué solos se quedan los viejos
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| Tus pasos cortos cuando te fallen las piernas
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| Extenderás el brazo buscando una mano tierna |
| Querrás hacerlo todo y no darás abasto
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| Has tocado fondo amigo ya eres un trasto, viejo, un mueble
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| Cuando ya no les conmueves
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| Mirarás el reloj esperando a que llegue
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| Pero qué tristes, que solos, los años, los meses
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| Que triste dolor el olor de cipreses
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| Con esta soledad, mil cosas que contar
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| Las horas se me van, nadie quiere escuchar
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| Miro a mi alrededor y pienso, asimilo
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| Que llega mi fin, que llega mi fin
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| Cuando pierdan el respeto a los surcos de tus arrugas
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| Cuando te sientas torpe, ojalá que no estorbes
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| Cuando olvides el sexo, lujos, excesos
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| Cuando ya no signifiques, supliques los besos
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| Mentes débiles ya sin interés
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| Cuando ya no opines, serás el invisible afecto
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| Pero qué tristes, que solos se quedan los viejos
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| Qué tristes, que solos se quedan los viejos
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| Cuando te lleve la pena esperando visita
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| No te asomes a la puerta, ellos no te necesitan
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| Hijos, nietos, sobrinos, amigos
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| Cuando te aprendas de memoria la foto de la mesita
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| Padres, abuelos, tíos, vecinos
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| Aquellos que te querían, todos se han ido |
| Mujeres, hombres, fechas, nombres
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| Y tú que aún existes buscando motivos
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| Cuando tu felicidad sea el recuerdo
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| No estarás viejo, estarás muerto
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| Cuando tu voz no suene serás una imagen
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| Tu piel el polvo de la vespa del garaje
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| Cuando, cuando… cuando ya no haya cuando
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| Cuando llegue el momento dirás:
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| «Qué tristes, qué solos»
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| «Qué tristes, qué solos»
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| «Qué tristes, qué solos y yo sin saberlo»
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| Con esta soledad, mil cosas que contar
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| Las horas se me van, nadie quiere escuchar
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| Miro a mi alrededor y pienso, asimilo
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| Que llega mi fin, que llega mi fin
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| Pienso, asimilo que llega mi fin, que llega mi fin |