| En la prisión de la ansiedad medita un astro en alta voz
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| Gime y se agita como león, como queriéndose escapar
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| ¿De dónde viene su corcel? |
| Con ese brillo abrumador
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| Parece falso el arrebol que se desprende de su ser
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| «Viene del reino de Satán», toda su sangre respondió
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| Quemas el árbol del amor, dejas cenizas al pasar
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| Va prisionero del placer, y siervo de la vanidad
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| Busca la luz de la verdad, ma' la mentira está a sus pies
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| Gloria le tiende terca red, y le aprisiona el corazón
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| En los silencios de su voz que se va ahogando sin querer
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| La candileja artificial le ha encandilado la razón
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| Dale tu mano, amigo Sol, en su tremenda oscuridad
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| ¿Qué es lo que canta? |
| Digo yo, no se consigue responder
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| Vana e' la abeja sin su miel, vana la hoz sin segador
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| ¿Es el dinero alguna luz para los ojo' que no ven?
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| «Treinta denarios y una cruz», responde el eco de Israel
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| ¿De dónde viene tu mentir? |
| ¿Y a dónde empieza tu verdad?
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| Parece broma tu mirar, llanto parece tu reír
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| Y su conciencia dijo, al fin, «cántale al hombre en su dolor»
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| En su miseria y su sudor, y en su motivo de existir
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| Cuando del fondo de su ser, entendimiento, así le habló
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| Un vino nuevo le endulzó las amargura' de su hiel
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| Hoy es su canto un azadón que le abre surcos al vivir
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| A la justicia en su raíz, y a los raudale' de su voz
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| En su divina comprensión luce' brotaban del cantor |