| Ya sabemos donde están las cosas muertas,
|
| con rostros de asesinos que regresan
|
| a explicarnos que jamás hicieron nada,
|
| no sé bien dónde poner tanta tristeza.
|
| Hoy tratemos de olvidar tanta mentira,
|
| no quiero darte un beso con tal pena
|
| que presienta otra vez estas heridas,
|
| destilando su dolor de cosas viejas.
|
| Mara, Mara, Mara,
|
| déjame sentarme aquí
|
| a pensar tan sólo en vos
|
| a mirar en tus ojos estrellas
|
| más grandes que el sol.
|
| Al final la vida tiene esa costumbre
|
| de mezclar su cubilete de tal forma,
|
| que no hay quien pueda llegar hasta la cumbre
|
| sin sufrir estrictamente algunas normas.
|
| Hoy sé bien adonde están las cosas muertas,
|
| no me vengan con oscuras bendiciones,
|
| sólo quiero un tibio beso de la vida
|
| sin recuerdo de torturas y dictadores. |