| Necesitas una fuga, catatónica, nocturna, un viento breve
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| Al edén de un sábado, donde un ave miope te espera leve
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| De las malas colisiones, no te puedes escapar, candil de nieve
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| Y es que si lo ves volando sobre el labio de otra flor
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| Te encolerizas, te ruborizas candil de nieve
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| Enciéndete clavel, cuando amanecer veas la razón
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| De lo que te faltó, luego no alcanzó, más tu corazón
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| No pienso que sufrir es aquella opción
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| Que nos dio algún dios para salvarnos;
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| No apagues el candil
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| O la nieve te hunde en el centro del dolor
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| Necesitas una fuga hacia un mundo verdadero, de locura
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| Y cuando vengan por ti no sólo ha de deslumbrarte la hermosura
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| Otras lágrimas te esperan cual angustias pasajeras en tu camino
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| Y otras musas más ligeras pintarán y tocarán otro destino
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| Sal a buscarlas candil de nieve
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| Enciéndete clavel, cuando amanecer veas la razón
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| De lo que se te dio, luego no alcanzó más tu corazón
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| No pienso que sufrir, es aquella opción
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| Que nos dio algún dios para salvarnos
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| No apagues el candil
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| O la nieve te hunde en el centro del dolor |