| Salgo a la calle y todo es ya diferente
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| La soledad que invade mi mente se siente presente
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| ¿Que pasa si ya no quiero hablar?
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| Que las mañanas se convierten en montañas de prejuicios
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| Con los vicios de la gente de occidente
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| Esas montañas que inventan, que mienten, ¡No sienten
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| Pero y si miro hacia ese cielo que ha existido desde siempre
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| Donde la Luna da la cara de frente
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| El antropocentrismo poco importa ya, más allá
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| De la conciencia individual
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| No entiendo como hay tanta gente que habla y que no expresa lo que siente
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| ¿Que más me iba a esperar?
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| Y ahora me llaman loco por mirar al cielo mientras ellos, poco a poco
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| Se hunden en un mundo virtual
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| Y entonces visito el prado del macho cabrío
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| Donde las palabras se convierten en olvido
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| Y enciendo la hoguera en el prado del macho cabrío
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| Y las flores marchitan a mi paso en el camino
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| No sé si es algo real mi libertad
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| O sólo es otro trozo de papel sobre el que escribo pensamientos retorcidos
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| Que me nacen del olvido de querer no haber nacido, sumido en este núcleo tan |
| podrido
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| Donde el Sol no brilla más
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| Donde las flores se marchitan
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| Donde las lágrimas suplantan las sonrisas
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| Donde la parca se presenta y nos ofrece una caricia
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| De muerte y de justicia
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| Pero y si miro hacia esa gente que ha existido desde siempre
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| Y el optimismo se convierte de repente en una fuente de progreso decadente
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| No me importa lo que pienses, sólo importa lo que sientes
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| Y entonces visito el prado del macho cabrío
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| Donde las palabras se convierten en olvido
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| Y enciendo la hoguera en el prado del macho cabrío
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| Y las flores marchitan a mi paso en el camino
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| Y entonces visito el prado del macho cabrío
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| Donde las sonrisas se convierten en olvido
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| Y enciendo la hoguera en el prado del macho cabrío
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| Las estrellas que brillan iluminan mi destino |