| Las penas entran en mi adentro
|
| Cuando vienen unos cuantos
|
| Y no son buenos
|
| Me entran ascos solo de verlos
|
| Y cuando me sonrien y me miran
|
| Me dan miedo…
|
| Yo sólo me rodeo de los wenos
|
| Porque tienen más vidilla, más sinceros
|
| Las caretas solo son para los feos
|
| Y el agua clara y el cielo para los bellos…
|
| Y seguiran y seguiran existiendo
|
| Y ojala siga distinguiéndolos
|
| Y cuando llegue el día de mi entierro
|
| Sabré que sólo estaré rodeado de los wenos!
|
| De los bellos, de los ciertos…
|
| De los sencillos
|
| Que sólo se distinguen por sus ojillos
|
| Y llegará y llegará el momento
|
| En que otros se queden sin sueños
|
| Y se daran cuento de que se han quedado pekeños
|
| Que los wenos no son de su huerto
|
| Y que en su entierro serán bichos muertos…
|
| Sólo pido perdón por la rabia
|
| La rabia que me hace ser de los que no quiero
|
| Por eso cuando canto esta canción
|
| Lo hago con dolor y arrepentimiento… |