| No puedo cruzar más de cuatro miradas
|
| Sin ser dos salvajes soñando parar ascensores de hoteles
|
| En los que no suena alarma
|
| Ni disimular ni una sola mañana
|
| En la que todavía me tiemblan las ganas
|
| De respirar el aire de tu boca
|
| Te escucho en canciones que ocultan tu nombre
|
| En palabras recién levantadas
|
| Y en acordes menores que mueren por verte otra vez
|
| No vuelvas si vas a jugar a esconderte entre mis dedos
|
| Si no es para quedarte, ya no vuelvas más
|
| Si no quieres las llaves, ya no vuelvas más
|
| Que yo no sé inventarme otro final
|
| Mi debilidad que no entiende razones
|
| Mi mente se niega
|
| Y mi pecho responde que paren el mundo
|
| Que yo me bajo contigo
|
| Mi contradicción que me dice que no
|
| Y que me grita que espere por ese rincón
|
| Donde me sopla el aire de tu boca
|
| Te escucho en canciones que ocultan tu nombre
|
| En palabras recién levantadas
|
| Y en acordes menores que mueren por verte otra vez
|
| No vuelvas si vas a jugar a esconderte entre mis dedos
|
| Si no es para quedarte, ya no vuelvas más
|
| Si no quieres las llaves, ya no vuelvas más
|
| Que yo no sé inventarme otro final |